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Consejos ante las malas prácticas de las aseguradoras

¿Tienes contratado un seguro y, justo cuando lo necesitas, da la callada por respuesta? Las malas prácticas de las compañías aseguradoras están a la orden del día: conocerlas es el primer paso para combatirlas. 

Coberturas poco claras, indemnizaciones o reparaciones por debajo de lo esperado, subidas de primas inesperadas... Miles de asegurados son víctimas de ciertas malas prácticas que conviene conocer y combatir. No es algo exclusivo de una determinada compañía, ni de un tipo de seguro en concreto, sino situaciones que en la práctica resultan claramente injustas para el consumidor. Estar bien informado es clave para saber cómo actuar y defender tus derechos.

10 prácticas sospechosas de las aseguradoras

No es fácil conocer el detalle de las pólizas y poder comparar lo que ofrecen unos seguros y otros: suelen hacerte firmar una solicitud formal o las condiciones particulares del contrato para poder acceder y leer las condiciones generales, donde está el grueso de la información.

Recomiendan contratar pólizas o coberturas innecesarias, que cubren riesgos remotos, dejando fuera otros más comunes.

No ponen fácil el hacer una pequeña modificación en un seguro (como aumentar el capital de un riesgo, añadir a un beneficiario...). A menudo en vez de mantener las condiciones y realizar solo el cambio solicitado, hacen firmar una nueva póliza, a veces hasta empeorando tu contrato.

Cuando se produce el siniestro, todo lo que parecía antes tan fácil es ahora un problema: escamotean la indemnización, ponen trabas para acceder a ella.

El informe del perito con la propuesta de indemnización va a la compañía, sin que el asegurado reciba una copia con la información.

Valoran el daño a la baja y te ofrecen la indemnización: cobras pronto, pero menos de lo que correspondería.

Un truco feo de los seguros de auto a todo riesgo: te dan un golpe, reparan los daños pero los presentan como daños propios. Aunque se demuestre que el culpable fue el otro coche, no se recalifica el caso, y el resultado es que el inocente asegurado se encuentra con una subida de prima porque le aplican bonus-malus o con que tiene que pagar la franquicia.

De nuevo en los seguros de auto, es frecuente encontrar que, en caso de un accidente siendo el otro el culpable, sea la propia compañía la que racanea la indemnización ofreciendo menos de lo que cuesta reparar o comprar otro coche similar al dañado.

Otra mala práctica es que la compañía comunica el aumento de prima con una antelación menor a los dos meses debidos, para que no le dé tiempo a maniobrar y el seguro se prorrogue automáticamente.

En los seguros de salud o de vida, de repente deciden unilateralmente dejar de renovar una póliza que llevas años pagando, o suben tanto la prima que, literalmente, te expulsan. Sabiendo que a partir de 65 o 70 años es casi imposible que otra compañía le admita y que ninguna le cubrirá las enfermedades preexistentes.

Injusto... con todas las de la ley

Lo malo es que ya nos hemos acostumbrado a muchas de estas malas prácticas, a que las compañías no den las respuestas que esperamos. E incluso encontramos casos en que se da cobertura legal a prácticas claramente desequilibradas: por ejemplo, el que mientras que si se comunica a la compañía un aumento del riesgo, aplican rápidamente el recargo, mientras que si el riesgo asegurado disminuye (por ejemplo, se instala una alarma en el hogar, o se da de baja en Tráfico un coche asegurado ), el usuario debe pagar la prima anual completa.

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